LA VOZ HUMANA ODA COMUNICATIVA

Por M. Trépat • Mariano Zapata

Te amo.

Una mujer

La comunicación como base absoluta del amor, más allá de una necesaria frontalidad, encuentra espacio en la intervención tecnológica entonces recién masificada dentro del texto de Jean Cocteau. La posibilidad de cómodo acercamiento y evasión se convertía en realidad con la llegada del teléfono.

La adaptación de Alonso Ruizpalacios expone y potencializa esta premisa con la mezcla de lenguaje vocal, físico, musical, de señas y audiovisual, logrando con ello una innovadora puesta en escena a partir del formato de una ópera de cámara que con dichos elementos entre sí, se complementan.

En ‘La voz humana’ Una Mujer (Ana Gabriella Schwedhelm) entra en contacto telefónico con Otra Mujer (María Evoli); tras abordar un par de banalidades comienza el diálogo con el que su relación corre el riesgo de terminar, propiciando frustración en Una Mujer y su desesperado intento porque ello no suceda.

Si bien la anécdota es simple, el suceso destacado escénicamente hablando resulta ser la pantalla que de piso a techo refleja la comunicación entre las protagonistas, cuyos diálogos son grabados eventualmente por un par de cámaras para esta finalidad, un circuito cerrado de transmisión técnica y fotográficamente- un blanco y negro de tono opaco por el cual el director ha mostrado preferencia en sus anteriores trabajos audiovisuales- ejecutado con un alto estándar de calidad. A nivel discursivo y metafórico todo está en función de la principal línea discursiva del proyecto: una metáfora que sintetiza la comunicación universal convergiendo al teatro como elemento vivo en simultáneo con recursos tecnológicos enmarcados por una ópera de 1930.

En la pantalla se puede apreciar también de forma progresiva y paralela a la charla, figuras retóricas que acentúan los arcos dramáticos. Un acierto a reserva de la aparición forzada y casi gratuita de un perro.

Musicalmente el piano que acompaña (Judith Thorbergsson) climáticamente es altamente efectivo, e incluso una licencia de Ruizpalacios en este sentido fue agregar, a diferencia de una ópera de cámara convencional, un Theremin (Lydia Kavina), personaje que cumple con el propósito sin mayor pretensión.

La interlocución es otra licencia brillantemente insertada por el director. Y es que María (Otra Mujer) no existe como tal en el texto original, sin embargo esto ayuda a extrapolar la idea de una conexión lingüística en este microcosmos de poderosa feminidad. Si bien María Evoli carece de fuerza y disminuye el tenor de su contraparte al expresarse vocalmente, no demeritan los diálogos aunque si un tanto la fuerza de los mismos, esto en contraparte con su contundente peso escénico.

‘La Voz Humana’ es un suceso donde conviven elementos que nutren el concepto de voz como simple comunicante; un potente relato que exhibe lo vulnerable de la necesidad humana por escuchar y ser escuchado, de comunicar a pesar de las finalidades o consecuencias. Porque al final en mayor o menor medida Una y Otra Mujer somos todos.

La obra encontró su propio lenguaje entre varios lenguajes, además de la capacidad de transmitir con este lo que, como decían los griegos y el director cita en el programa de mano nos separa de las bestias: la voz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.