Sir Ko

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(El ministro frota una lámpara y aparece un genio.)

 

MINISTRO: Señor, deseo sobre todas las cosas de esta tierra, un ser que pueda animar a nuestro emperador, pues ha perdido la calma y por lo tanto este imperio está a punto de perecer.

 

GENIO: ¿Qué clase de “Ser” buscas aquí?

 

MINISTRO: Alguien que divierta, emocione y eduque a nuestro emperador, pues él ha perdido el gusto por la vida y por su pueblo; alguien que hable sobre la crueldad de la vida y la muerte, sobre el espíritu y las cosas materiales, y más aún, sobre el amor, porque en estos tiempos el imperio se ha vuelto gris con la ceguera y la violencia.

 

GENIO: Imagino, que deseas un héroe, que al mismo tiempo sea mártir, un mago y un chamán, un médico de almas, un narrador de historias de todos los tiempos, que hable del presente y del futuro, de dimensiones conocidas y desconocidas, que soporte el dolor y anuncie el placer, que tenga la experiencia tal de poder conmover el corazón endurecido del imperio. ¿Y cuál será su aspecto?

 

MINISTRO: Supongo que debe ser muy agradable, tener un cuerpo que pueda moldearse en todas las formas y que su voz abarque todas las gamas del canto y la poesía, que pueda transformarse en cualquier ser vivo o no, que tenga las virtudes del humor y la tragedia y que su sinceridad, sea tal, que llegue hasta el fondo del corazón y desde ahí, destruya para siempre las
rocas que apresan al corazón de nuestro imperio y le permitan la empatía y la compasión, que las palabras que salgan de su mente sean graciosas y profundas, tanto como aterradoras e inteligentes.

 

GENIO: Pues bien, ya sé lo que quieres, quieres un actor. Y tendrá que ser único y verdadero, alguien que se dé cuenta de que se da cuenta.

 

MINISTRO: Así es.

 

GENIO: Nada es gratis en este mundo, cuánto estás dispuesto a pagar por él.

 

MINISTRO: Estoy dispuesto a pagar cualquier precio por un actor de esa valía. Porque cuando él actúe frente a nosotros, cambiaremos hacia el bien y miraremos al mundo con ojos nuevos. Aquí tengo este cofre, dentro de él se encuentra el tesoro más grande que ha existido, te lo daré si tú me das lo que pido.

 

GENIO: Pues bien, hecho está, en este baúl podrás encontrar lo que buscas.

 

(El ministro lleva el cofre ante el emperador y le dice.)

 

MINISTRO: Aquí está lo que salvará a tu corazón y al de todos tus súbditos, cuando lo veas sabrás que ahí están todas las respuestas, pues me han garantizado su sabiduría y su habilidad.

 

El emperador abre el cofre, en el fondo descubre un espejo donde se ve a sí mismo claramente. Mientras, en el palacio del genio, en el momento que abre su preciado tesoro, encuentra un ave fénix de oro, que al mirarla se convierte en llamas.

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